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Archivo de la etiqueta: Expresionismo

Nació del dolor

Nació del dolor, de mi último reducto de cordura atado con hilo de oro al desastre. Y ahora que mi verdadera cara quedó al aire, dame paz total, de negro y opaco luto, para que no vuelva más a contemplarme abriendo tus heridas.

Derrotado e inane, como un héroe que lo dio todo para al final ser víctima de las falsas expectativas. Así se vislumbra un futuro sin obstáculos, sin misterio, sin mí; por mucho que rece tus lágrimas no se pueden borrar, ni dejan de saber a mi nombre.

La verdad nunca será presuntuosa por mucho que desnude con cruel eficacia y exactitud cada centímetro de realidad. Así que respeta esta voluntad superior que hoy nos arranca del más cálido de los abrazos, aunque no queramos.

El pasado actúa como navaja roma, notas la presión, pero cuando llega el momento de derrumbarse, lo acoges simplemente con una sonrisa en los labios y el corazón roto. Y es que la sangre de estas manos no se limpia, igual que los recuerdos no indultan nuestra pena.

Perdona si en algún momento quise tocar la Luna y quedarme en ella teniendo al Sol a mi lado. Sobran palabras y hechos no tengo, deja que parta por si un día puedo volver a ser lo suficientemente bueno como para volver. Qué decir, (lo) Siento.

Léon Spilliaert – Autorretrato ante el espejo (1908).

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Publicado por en 27 marzo, 2019 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Hubo que decir que no

Hubo que decir que no en el mismo instante en que el cabaret de cuatro paredes en el que nos habíamos visto tan (des)envueltos se desvistió de alegría para tornarse en un cadáver sin rumbo que era incapaz de dar una respuesta a tanto silencio incómodo.

Hubo que decir que no por la salud mental, por el corazón impaciente, convaleciente y hastiado. Las palabras, los gestos, ausentes cedieron su trono al olvido, sin resentimiento, pero también sin ganas. Diluido todo en un pérfido juego del gato y el ratón en el que la oportunidad perdida devora a ambos protagonistas.

Hubo que decir que no, sin prisa, con el desgaste de un calendario que día a día entregaba una lápida más que amontonar sobre la ilusión y el tedio a partes iguales. Esperando o desesperando, dos caras de una misma moneda oxidada, tornando este bloqueo emocional en ganas de perturbar tu corazón helado al ritmo de la noche.

Hubo que decir que no, sin arrepentimiento, ni como un órdago a lo impensable, que por creer serlo, se presentó con vino y flores a las puertas de nuestra mesa reservada. Persistieron las ganas, desnudas de entusiasmo, quedó el cielo como meta y el Tajo como límite en el que ahogar lo tóxico de la impaciencia.

Este hueco que quedó se inunda, día a día, litro a litro, el silencio que regalaste es un motivo más para poner en cuarentena tu tacto deliciosamente despreocupado y sutil. Corazón, unas veces se dice adiós, otras simplemente no hace falta.

Edvard Munch – Melancolía (1894 – 1896).

 
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Publicado por en 5 diciembre, 2018 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Ebullición bajo cero

Sí, se acabó, caretas fuera y ya mismo sentimientos bajo cero. El amor se crispó en pleno acto de exaltación y no quedará absolutamente nada de él cuando llegue el alba. Íntimos y desconcertantes fueron esos momentos perdidos de dualidad y deseo compartido, y al mismo tiempo como una farsa que se representa con la única intención de caer y desbordarse en lo absurdo.

¿Qué pasó?, creo que aquí se regala silencio para de forma inútil acallar el ruido hecho por el portazo que dejó tras de sí la oportunidad perdida. Y en el fondo no hay que temer, no hay reproches, ni rostros torcidos por la sorpresa o el ácido trago atravesado que apuñala la garganta con certera indiferencia. Sólo queda ese vacío encantador que todavía es capaz de seducir con su presencia ausente.

Un vago recuerdo no calma al monstruo alimentado durante este tiempo, y aunque hace tanto que el corazón no se inmuta, cuesta creer que pueda mantenerse indiferente a esta simple y vulgar decadencia. Y al final ahí estará la incertidumbre, siempre tan hábil en desnudar cada centímetro de paciencia, como recordatorio de lo imposible.

Ahora en la noche, los segundos son ese peso acumulado que discurre entre un último vistazo al pasado y esas rendijas de luz que (quizá) se adivinan más adelante. No hay bofetada que duela y a la larga calme más que la de la sinceridad, y toca ponerla ya en escena con ese guión que hace acabar la historia en una incómoda penumbra de decepción.

Si vas ahora a levantar un muro entre ambos, al menos que mi parte dé de cara al Infierno, por si tengo la más mínima tentación de hacer memoria de por qué hemos llegado hasta aquí. Empañado y opaco ha quedado el paisaje, y es que por muy cómplice que fuese al inicio, ahora no es más que un deambular directo y precipitado a la insignificancia.

Toca perder y toca olvidar, y ambas cosas proporcionarán el antídoto ansiado, es tan fácil como añadir unas gotas de insensibilidad a esa desatada poción de erróneo latir. Y si algún día vuelves a verme, no sentirás nada más que frío bajo tu piel y calma en la sangre que hace tan poco tiempo decía estar en ebullición. El corazón dijo NO, y yo le aplaudo (irónicamente).

Edvard Munch – Separación (1896).

La ausencia es al amor lo que el viento es al fuego; apaga el pequeño, enciende el grande.

Roger de Rabutin.

 
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Publicado por en 24 enero, 2018 en Arte, Mis Relatos

 

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Edvard Munch

Løten (Noruega 🇳🇴), 12 de Diciembre de 1863 – Ekely (Noruega 🇳🇴), 23 de Enero de 1944.

Edvard Munch, sin duda el pintor noruego más famoso de todos los tiempos. Un artista completo que decía que su pintura se basaba en la disección de las almas. Fueron muy famosas sus evocativas obras sobre la angustia que produjeron una gran influencia principalmente en los pintores del expresionismo alemán a principios del Siglo XX. Sentimientos, muerte y erotismo fueron algunos de los temas recurrentes a lo largo de su carrera pictórica.

Paisaje en Maridalen

Paisaje en Maridalen (1881).

En la mesa de café

En la mesa de café (1883).

Retrato del pintor Jense Hjell

Retrato del pintor Jense Hjell (1885).

Retrato del escritor Hans Jaeger

Retrato del escrito Hans Jaeger (1889).

El Sena en Saint-Cloud

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El Sena en Saint-Cloud (1890).

Calle Lafayette

Calle Lafayette (1891).

De noche en la Calle Karl Johan

De noche en la Calle Karl Johan (1892).

Desesperación

Desesperación (1892).

El misterio de una noche de verano

El misterio de una noche de verano (1892).

La mesa de ruleta en Montecarlo

La mesa de ruleta en Montecarlo (1892).

Retrato de August Strindberg

Retrato de August Strindberg (1892).

El Grito

El grito (1893).

Noche estrellada

Noche estrellada (1893).

Tormenta

Tormenta (1893).

Ansiedad

Ansiedad (1894).

Cenizas

Cenizas (1894).

Madonna

Madonna (1894).

Ojo en ojo

Ojo en ojo (1894).

Autorretrato con brazo esquelético

Autorretrato con brazo esquelético (1895).

Muerte en el cuarto de los enfermos

Muerte en el cuarto de los enfermos (1895).

Amor y dolor, Vampiro

Amor y dolor, Vampiro (1895).

La niña enferma

La niña enferma (1896).

Paris desnuda

Paris desnuda (1896).

Separación

Separación (1896).

El beso

El beso (1897).

Rojo y blanco

Rojo y blanco (1899 – 1900).

Gólgota

Gólgota (1900).

Humo del tren

Humo del tren (1900).

Noche blanca

Noche blanca (1901).

Fertilidad II

Fertilidad II (1902).

Mujeres en el puente

Mujeres en el puente (1902).

Autorretrato en el Infierno

Autorretrato en el Infierno (1903).

Los cuatro hijos del Doctor Linde

Los cuatro hijos del Doctor Linde (1903).

Orilla con casa roja

Orilla con casa roja (1904).

Autorretrato con una botella de vino

Autorretrato con una botella de vino (1906).

Celos

Celos (1907).

Muerte de Marat I

Muerte de Marat I (1907).

Trabajador y niña

Trabajador y niña (1908).

Retrato del Profesor Daniel Jacobson

Retrato del Profesor Daniel Jacobson (1909).

El asesino

El asesino (1910).

Sol

Sol (1910 – 1911).

Caballo galopando

Caballo galopando (1910 – 1912).

Historia

Historia (1911 – 1916).

El tronco amarillo

El tronco amarillo (1912).

En el sofá

En el sofá (1913).

Desnudo lloroso

Desnudo lloroso (1913 – 1914).

Trabajadores volviendo a casa

Trabajadores volviendo a casa (1913 – 1914).

Hacia el bosque II

Hacia el bosque II (1915).

El labrador

El labrador (1917).

Adán y Eva

Adán y Eva (1918).

Hombre bañándose

Hombre bañándose (1918).

La onda

La onda (1921).

la-noche-estrellada

La noche estrellada (1922 – 1924).

Árboles viejos

Árboles viejos (1923 – 1925).

Modelo en el diván

Modelo en el diván (1924 – 1928).

La boda de los bohemios

La boda de los bohemios (1925).

Autorretrato entre reloj y cama

Autorretrato entre reloj y cama (1940).

 
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Publicado por en 8 octubre, 2014 en Arte, Cultura

 

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Belle Époque Europea

Las últimas décadas del Siglo XIX y las primeras del Siglo XX constituyeron en Europa un período de características culturales muy determinadas que se conoce generalmente con el nombre francés de Belle Époque (Época Bella). Término de difícil traducción, pues no se trataba de una época bella, ni amable, ni elegante o placentera, aunque sí un poco de todo, urbana, un tanto frívola, pero, en especial, elegante a su manera.

Esta designación respondía en parte a una realidad recién descubierta que imponía nuevos valores a las sociedades europeas (expansión del imperialismo, fomento del capitalismo, enorme fe en la ciencia y el progreso como benefactores de la humanidad); también describe una época en que las transformaciones económicas y culturales que generaba la tecnología influían en todas las capas de la población (desde la aristocracia hasta el proletariado), y también este nombre responde en parte a una visión nostálgica que tendía a embellecer el pasado europeo anterior a 1914 como un paraíso perdido tras el salvaje trauma de la Primera Guerra Mundial.

El periodo comienza aproximadamente entre el año 1860 y 1870, una década de importantes acontecimientos, al parecer estrictamente políticos: en el sur, el movimiento “La Joven Italia”, dirigido por Garibaldi (1807 – 1882) inicia con su marcha de las Mil Camisas Rojas el proceso de unificación de Italia con el rey Víctor Manuel II y en Francia tras un memorable reinado de Napoleón III y su trágica derrota en la guerra franco prusiana, en el año 1870, se legaliza la expansión de Reino de Prusia y el nacimiento de la Alemania moderna. El periodo durará hasta la movilización general de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1918).

Mientras dura este mundo elegante, un tanto artificial y refinado, las artes todas, literatura, poesía, teatro, pintura, escultura, encontraron un suelo fértil y, con nuevas expresiones, recibían gran atención en la vida social de la burguesía.

En pintura cabe destacar la aparición durante dichos años de muy variados movimientos pictóricos: Impresionismo (incluido el Puntillismo), Prerrafaelismo, Modernismo (Art Noveau en Bélgica y Francia), Simbolismo, Fauvismo, Expresionismo, Cubismo (en sus orígenes), etc.

Galería de pinturas características de la Belle Époque.

Durante esta época, el modernismo se extendió de manera muy profusa en las artes gráficas, tanto en la ilustración de libros y revistas (incluyendo la encuadernación, las cubiertas y los ex-libris) como en el cartelismo (carteles, pósteres o affiches publicitarios) y todo tipo de soportes: Postales, paneles decorativos, papel pintado, estampados textiles, etc; así como en el diseño de tipos de imprenta. Algunos ejemplos de carteles y pósteres de la época a continuación.

Galerías de pinturas de varios artistas cuya carrera pictórica discurrió en buena parte durante esta época:

Gustave Caillebotte 

Henri de Toulouse-Lautrec 

Alfons Maria Mucha  

John Maler Collier 

Sir Edward John Poynter 

Dante Gabriel Rossetti 

John William Waterhouse 

Pierre-Auguste Renoir 

Eugène Henri Paul Gauguin 

Paul Cézanne 

Oscar-Claude Monet 

Vincent William van Gogh 

Fuentes: Wikipedia, Belle Époque Europe, elaboración propia.

 
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Publicado por en 6 agosto, 2013 en Arte, Cultura

 

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El Grito

Obséquiame con un instante para repeler del corazón el caos de este dulce trastorno porque si con un grito pudiese disipar la niebla del infierno, te juro que lo haría sin dudar. Me siento extraño y perdido en la vorágine de un atardecer sangriento, por favor, ten piedad de un alma forzada al máximo y congelada en el tiempo, en un momento, en un Grito.

El Grito

Edvard Munch – El Grito (1893).

 
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Publicado por en 10 julio, 2012 en Arte, Cultura, Mis Relatos

 

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Vincent Willem van Gogh

Zundert (Países Bajos 🇳🇱), 30 de Marzo de 1853 – Auvers-sur-Oise, (Francia 🇫🇷) 29 de Julio de 1890.

El atormentado y pelirrojo genio (con mayúsculas) es hoy uno de los artistas más reconocidos e importantes de todos los tiempos. En Van Gogh cada mancha de color es una imagen por sí sola que unida a las demás crea un mundo mucho mayor de sensaciones plásticas que casi se pueden tocar.

Capitel corintio

Capitel corintio (1863).

Acequia

Acequia (1872 – 1873).

Molinos en el barrio de Dordrecht

Molinos en el barrio de Dordrecht (1877).

Casa en Magros

Casa en Magros (1879).

Sembrador

Sembrador (1881).

Afueras del bosque

Afueras del bosque (1882).

Azoteas

Azoteas (1882).

El tejedor en el telar

El tejedor en el telar (1884).

La vieja torre

La vieja torre (1884).

Calavera con cigarro (1885).

Los comedores de patatas (1885).

Mujer cosiendo

Mujer cosiendo (1885).

Naturaleza muerta con Biblia

Naturaleza muerta con Biblia (1885).

Coronas imperiales en un jarrón de bronce

Coronas imperiales en un jarrón de bronce (1886).

El Molino de la Galette

El Molino de la Galette (1886).

Autorretrato (1887).

Cráneo

Cráneo (Circa 1887).

Mujer en el Café de Tambourin

Mujer en el Café de Tambourin (1887).

Retrato de Père Tanguy

Retrato de Pere Tanguy (1887).

Noche estrellada sobre el Ródano (1888).

Autorretrato con sombrero de paja y pipa

Autorretrato con sombrero de paja y pipa (1888).

Barcas de vela en Saintes-Maries (1888).

Doce girasoles (1888).

El café de noche (1888).

El dormitorio en Arlés (1888).

El sembrador

El sembrador (1888).

El viejo molino

El viejo molino (1888).

Embarcadero

Embarcadero (1888).

Entrada a los jardines de Arlés (1888).

La Arlesiana (1888).

La casa amarilla

La casa amarilla (1888).

Melocotonero en flor (1888).

Salón de baile en Arlés

Salón de baile en Arlés (1888).

Silla de Paul Gauguin (1888).

Terraza de café por la noche (1888).

Zapatos (1888).

Campo con dos conejos

Campo con dos conejos (1889).

Gran polilla pavo real

Gran polilla pavo real (1889).

Hospital de Saint-Remy

Hospirtal de Saint-Remy (1889).

La Noche estrellada (1889).

La Piedad

La Piedad según Delacroix (1889).

Lirios (1889).

Morera

Morera (1889).

Retrato de Madame Augustine Roulin

Retrato de Madame Augustine Roulin (1889).

Olivos (1889).

sotobosque

Sotobosque (1889).

La siesta (1889 – 1890).

Anciano doliente

Anciano doliente (1890).

Cabañas cubiertas con paja al Sol, reminiscencia del Norte

Cabañas cubiertas con paja al Sol, reminiscencia del Norte (1890).

Campo de trigo bajo nubes de tormenta

Campo de trigo bajo nubes de tormenta (1890).

Campo de trigo con cuervos

Campo de trigo con cuervos (1890).

Casas en Auvers

Casas en Auvers (1890).

Ciprés

Ciprés (1890).

Dos campesinas cavando en un campo cubierto de nieve

Dos campesinas cavando en un campo cubierto de nieve (1890).

Dos figuras en el bosque (1890).

Hombre joven con flor de maíz

Hombre joven con flor de maíz (1890).

Iglesia de Auvers-sur-Oise (1890).

La casa blanca de noche (1890).

Muchacha de pie delante de un campo de trigo

Muchacha de pie delante de un campo de trigo (1890). 

Prisioneros haciendo ejercicio

Prisioneros haciendo ejercicio (1890).

Retrato de Adeline Ravoux

Retrato de Adeline Ravoux (1890).

Retrato del doctor Paul Gachet (1890).

 
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Publicado por en 21 diciembre, 2010 en Arte, Cultura

 

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